1. Separa mano de obra y piezas
El cliente entiende mejor el precio cuando ve por separado las horas de trabajo y cada pieza. Indica el tiempo estimado y el precio por hora, y para cada recambio su referencia y su precio.
2. Explica qué se hace y por qué
Una línea como «sustitución de pastillas y discos delanteros por desgaste por debajo del mínimo» convence más que «frenos». Si hay trabajos recomendables pero no urgentes, preséntalos como opcionales.
3. Incluye impuestos y validez
Muestra el IVA y el total final, y la fecha hasta la que es válido el presupuesto. Evita sorpresas en la factura.
4. Envíalo rápido
Cuanto antes tenga el cliente el presupuesto, antes podrás empezar. Enviarlo al móvil del cliente para que lo apruebe sin venir al taller ahorra un día de coche parado.
5. Deja constancia de la aceptación
La firma del cliente o su aceptación registrada evitan discusiones al facturar.
6. Haz seguimiento
Un presupuesto sin respuesta es una venta pendiente. Revisa los que siguen abiertos y llama al cliente a los pocos días.